CLAS:
Cuéntanos un poco cómo se
formó el grupo.
Horacio
Salinas: Nuestro grupo
tiene un nombre boliviano, por ejemplo. Y eso es un rasgo
muy claro de una voluntad de ir más allá de nuestro propio
país y nuestra propia música. Y hay una persona que es muy
importante en la espiritualidad que tuvo este movimiento
que se llamó la nueva canción chilena, del cual nosotros
formábamos parte, que es Violeta Parra. Porque Violeta Parra
fue una persona que por primera vez se planteó un canto ligado
y en estrecho contacto con los problemas de la gente. Nuestra
música popular tenía un aire paisajista, era un canto bastante
deprovisto de todo tipo de conflicto, no contaba la historia
de la gente. Y Violeta Parra fue también la primera folclorista
que creó partiendo del folclor, inventó incluso ritmos y
con mucha libertad ella se expresó a través de otros instrumentos,
por ejemplo tocaba el cuatro velanzolano que no es de nuestra
cultura musical y el charango que es del altiplano boliviano,
peruano. Entonces ella dió pautas que fueron muy importantes
y fueron recogidas por los demás músicos en cuanto a crear
e inventar una música partiendo de la música latinoamericana.
Entonces
cuando nosotros nos formamos en 1967 una de las primeras
cosas que hicimos fue
tomar nuestras mochilas
y aprovechar las vacaciones estudiantiles
para ir a Machu Picchu, a Ecuador, Argentina, a conocer
la gente que tocaba las flautas y los charangos y saber
de donde
viene esta música. Esos son un poco los orígenes de Inti
Illimani.
CLAS: Si pudieras hablar sobre
la relación entre arte y política, porque justamente Violeta
Parra le dió un giro político a lo popular de una manera
muy precisa. Luego, también me interesa si pudieras hablar
sobre lo que es la memoria, un poco viendo lo que es la historia
personal y también la historia nacional, porque justamente
tomar lo folclórico e integrarle los elementos ajenos de
lo que es la nación implica un tipo de actitud. ¿Como lo
manejan ustedes?
H.S.: Bueno, claro con Violeta
Parra nace verdaderamente lo que se llama la canción política.
Y nace también un problema con la canción política porque
ella realizó una música de muy alta calidad y eso a veces
constituye también un precedente complicado. Como buena vanguardista,
Violeta Parra creó y se transformó rápidamente un poco en
un mito. Y sus canciones políticas que son canciones extremadamente
claras, directas; ella hace un radiografía muy precisa de
la vida de la gente. Y toma partido por la justicia, contra
la desigualdad, ataca muy duramente la relatividad moral,
los problemas éticos. Y lo hace sobre todo haciendo cuentas
con el arte. Y eso es un problema, porque me imagino yo que
sucede en todo movimiento, entonces hay también una manera
fácil y muchas veces poco artística de seguir este camino
que ella inicia. Digo esto porque nosotros discutimos mucho
en esos años, lo difícil que era compatibilizar la denuncia
a través del canto con el justo arte que eso debe tener.
Porque de manera ingenua se creía que bastaba cantar y mencionar
la palabra "pueblo" para hacer una canción que tuviera algún
valor. Y eso es un problema porque tal vez que el mal gusto
reine en la radio de Chile, que reine en la televisión, eso
está dentro de la norma. Pero a veces que arrogándose uno
el canto del pueblo, haga cosas feas es muy triste.
Pero creo que la canción política
fue un evento extraordinario en la historia de la música
chilena porque fue sobre todo un producto artístico de alta
calidad. No solo porque era un canto dejarador, un canto
de denuncia pero porque era un canto de un extraordinario
valor artístico. Y creo que además quedó en la memoria yo
diría de Chile como algo nuevo y algo muy revolucionario
y muy bello. Eso es el fenómeno de la canción política. Entonces
allí está, Violeta Parra que es muy importante, está Víctor
Jara, Patricio Mans, ellos son tres de los más importantes
creadores de canciones y de música completamente nueva y
que ha quedado en nuestra memoria, en la memoria de chile,
como un evento notable, tal vez el más importante que ha
sucedido en este siglo en términos musicales en Chile.
Muy interesante tu segunda pregunta
porque yo creo que, por ejemplo, en nuestro trabajo del grupo
Inti Illimani que partió tocando música del altiplano - fundamente
música andina - nosotros hemos ido descubriendo a través
del tiempo que, en general, la música popular en el mundo
esta muy estrechamente hermanada, en términos de estéticos,
en términos de su espiritualidad. Y entender eso para nosotros,
y sentir eso más que entenderlo, nos ha permitido precisamente
de poder de repente mezclar cosas aparentemente lejanas y
exóticas. Como por ejemplo, en nuestra música el dulcimer
que es un instrumento persa, con la colimba que es un instrumento
africano, o el rondador que es un instrumento ecuatoriano,
y una muy antigua flauta de pan. Y pareciera que esta música
está emparentada por su función social, por su uso por la
comunidad, por como esta música popular tanto en la China
como en el Mediterráneo o los Andes ocupa un espacio de necesidad
espiritual en la comunidad. No es una música comercial, no
es una música que se difunde a través de la radio, sino que
es una música que se vive frente a una necesidad comunitaria.
Es muy curioso el fenómeno que
sucede hoy en día con el World Music que existe con este
movimiento que fue creado como expresión por Peter Gabriel
pero que en el fondo es un descubrimiento de eso - de la
importancia que tiene el canto de un grupo africano en Uganda,
como una banda en Bolivia, o como un tocador chino de flauta.
Hay una poética que une toda esta música, hay un ritual que
es el mismo, hay una belleza que es muy parecida. Y eso es
un poco la pasión que hay detrás de nuestro trabajo musical.
Y aquí surge un problema también,
porque al igual que con Violeta Parra que ella sienta un
precedente muy complicado - pone la bara muy alta, como se
dice. También hay maneras de observar este fenómeno de la
música popular, maneras distintas, hay maneras más superficiales,
hay una aproximación exótica también. Y creo que eso es lo
que también marca un sentido de profundidades distintas en
el trabajo que no puede hacer con este material. Siendo muy
abstracta la música, siendo muy difícil de entender y de
discutirla, este problema también se hace complicado y al
final de cuenta lo que uno quiere hacer con la música popular
pasa por una comprensión poética del evento musical, y es
difícil entender a veces lo que dice una banda que toca.
Y creo que en ese sentido, los músicos, la banda musical
o la gente que trabaja con la música popular, tiene que entender
otras cosas que no son solo la música, sino el entorno, los
problemas de la gente, las comidas de la gente, acercarse
con mucha curiosidad. Y allí se entra a otro problema que
yo creo es muy importante, tener una posición política, tener
una posición ética, el que toca y el que observa este fenómeno.
Porque si no, no se logra, se puede entender un estrato.
Creo que nunca se logrará entender en plenitud pero creo
que tener una posición política y una posición ética facilita
mucho una relación efectiva también con la música, sin la
cual es muy difícil entender.
CLAS: ¿Esto significa que el
canto de ustedes esta dirigido a un segmento de la población?
H.S.: No, no, no. Lo que si pudiera
suceder es que determinados segmentos de la sociedad entiendan
nuestra música de distinta manera. Pero creo que nosotros
no somos artistas que tienen una predilección por. ni nosotros
nos planteamos, dirigir nuestro canto a determinado [público] - Creo
que en general uno mas bien aspira a una cierta, una unanimidad
cuanto que lo de uno sea entendido por todos. Al final de
cuentas la música es un lenguaje, y un lenguaje que comunica
cosas. Creo que si nuestra música, puesta a los oídos de
un profesor universitario y puesta a los oídos de un campesino
de Nicaragua o de un napolitano, tiene un significado, o
puede ser observada según la teoría de la relatividad . desde
cada punto de observación vas a ver cosas distintas. Pero
creo que una aspira a algo - creo que todo los artistas aspiran
a - que esta cosa misteriosa y difícil de decir, que es lo
que uno quiere decir, quede claro a todos. A mi me impresionó mucho
una entrevista de García Márquez que decía cuando preguntaban
para qué escribe y García Márquez decía "Yo en realidad escribo
para que me quieren." Y creo que el tiene mucha razón en
eso, yo creo que el arte en general, y esta necesidad de
comunicarlo a través de la música en el caso, es la necesidad
de establecer un puente de afecto hacía la gente. Y casi
como un testimonio de la fragilidad de uno, yo creo mucho
en eso, que también en el arte hay un testimonio, de este
sentido tan efímero que tiene la vida y de la fragilidad
del ser humano, que se transmite muy a través de un mensaje
que nos impacta mucho cuando es un mensaje tierno, cuando
hay ternura, cuando hay amor, cuando hay afecto.
CLAS: En referencia de esta tema
de la conexión entre el artista y la audiencia, yo se que
algo interesante para esta discusión con el movimiento de
la canción nueva ocurre en el exilio, en el exilio político
(sé que muchos integrantes de este movimiento se exiliaron
por la tragedia de los setenta) y a través de esta ocurrencia,
este exilio masivo, esta música gozó de una dispersión mundial
por lo menos por Europa, pero también sufrió un poco una
enajenación de la audiencia en Chile, y quisiera saber si
cree que esto es así.
H.S.: Lo que hay que decir es
que este movimiento en alguna manera se termina con el golpe
militar. Se termina por razones prácticas, porque la gran
mayoría de los artistas salieron al extranjero. Varios de
ellos murieron en el extranjero. Y fue una política de la
dictadura militar producir una ruptura, una discontinuidad
en el desarrollo cultural, musical, político, en fin. Por
ejemplo la universidad donde nosotros nos formamos, que fue
un foco muy importante de la reforma universitaria del año
sesenta y ocho cambió de nombre. Es decir, había que inventar
otro país. Se prohibió, hubo un decreto gubernativo que prohibió el
uso del charango, de las quenas porque era el sonido que
asociada a un fenómeno para ellos, terrible. Entonces con
el golpe de estado, se desbandó todo el mundo y se interrumpió algo
muy interesante que se estaba haciendo, que era una colaboración
entre el mundo académico musical en el conservatorio, entre
compositores de formación académica y el mundo popular. Y
tal vez si no hubiera existido el golpe de estado, este movimiento
hubiera tenido un desarrollo muy interesante y muy amplio.
Y tal vez hubiera sido una cosa fundacional de algo todavía
mas potente culturalmente.
Entonces los artistas. el exilio
produjo dos tipos de problemas. Produjo un problema en los
artistas de desarraigo muy fuerte y de cierta incomprensión
de esta nueva audiencia. Porque lo que ellos hacían era en
una clave, en un código difícil de entender en algunos países,
entonces algunos dejaron incluso de producir. Otro problema
fue el hecho de que para muchos la razón de ser de la producción
artística estaba muy ligada a la tierra y al país y a la
historia que se estaba produciendo. Entonces hay gente que
quedó cantando lo mismo. Pero en otro país y ante otra historia
y ante un cambio también de época, se produjo un desface
terrible que dejó fuera de la actualidad artística a muchos
integrantes de este movimiento. Y en medio de este exilio
también se produce el derrumbe del paradigma que para muchos
era el oasis al que se aspiraba que era el mundo socialista.
Y este derrumbe también dejó un terremoto de grandes repercusiones
en la creación artística. Este problema lo discutimos mucho
en estos años porque nos dábamos cuenta que teníamos dos
alternativas: ser muy conservadores y seguir muy ligados
a lo que habíamos hecho, sin traicionar nada de nuestras
raíces, teniendo muy en alta nuestras banderas de lucha,
o abríamos un poco los oídos y las ventanas de nuestra casa
para entender que sucedía en esta, que fue nuestra segunda
casa. Y optamos por lo segundo.
CLAS: ¿La canción "Por una ventana
abierta" simboliza mucho eso?
H.S.: Claro. Pero nosotros vivimos
muchos años desde el año 73 al año 78, perplejos. Sin poner
cortinas en las ventanas, y con las maletas siempre listas
para partir de regreso. Hasta que vino el famoso plebiscito
del año 80, de la constitución actual y nos dimos cuenta
que en realidad había que prepararse para un largo período.
Y una manera incluso de no traicionar algo que estaba en
los orígenes de la nueva canción chilena, era poner mucha
atención y tratar de entender y tratar de amar la música
popular que nosotros escuchamos. Aprender algo de eso, incluso
aprender a tocar algunas cosas y ahí nos dimos cuenta que
en realidad no hay mucha diferencia entre la música mediterránea,
entre la música celta, entre la música andina, entre la música árabe.
Se trata de entender qué es lo común que tiene. Porque al
final de cuentas, los problemas de la gente son problemas - y
los dolores de la gente son como los mismos. Pero eso, que
parece fácil decirlo, es un poco complicado hacerlo.
CLAS: Acaban de tocar en el estadio
que nombraron Estadio Víctor Jara. ¿Cómo fue ese momento?
H.S.: Fue una cosa muy extraordinaria.
En realidad, hay un estadio en Chile, que es un estadio muy
feo, que es un estadio que se hizo para jugar basket y box.
Hoy día, en Chile boxing no hay. Es muy interesante porque
hay una crisis muy grande del box; no hay peleadores y la
gente no va a ver las peleas, entonces es muy triste porque
de repente aparecen unos chilenos así, muy flacos, tu los
vez que no tienen muy buena preparación y pelean como los
argentinos que llegan así. Ayer precisamente, conversando
acerca de este fenómeno de por que boxing ha tenido una decadencia
muy grande y es una cosa digna de un estudio porque da la
impresión de que los últimos 30 años, sobre todo de la dictadura
en adelante, esto de pelear entre dos seres humanos con guantes
no es todo lo grotesco de nos ha tocado vivir. En realidad,
casi debiera existir algún tipo de competencia ligada a la
tortura, o como si el boxing fuera algo demasiado "lite."
Por ejemplo, esto es una cosa. claro,
uno se ríe, pero es algo bien dramático, porque es todo una
cosa digna de conversar y estudiar un poco más. En Chile
existe un conflicto muy extendido en el país, entre la gente,
de una catarsis que no se ha producido con el problema de
nuestra memoria, del golpe militar y los militares. Yo creo
que la gente un poco se confunde y un observador desatento
de la realidad chilena pudiera creer que se trata de una
falta de memoria. Y mas bien es un problema de silencio.
Y este problema de silencio creo yo que nace de una experiencia
masiva, de una época terrorífica. Por ejemplo hay un estudio
que hizo la Iglesia Católica (organismos ligados a los Derechos
Humanos de la Iglesia) y el colegio médico de que en Chile,
que es un país que tenía 13 millones de habitantes pasaron
por la tortura entre 250,000 y 500,000 personas. Como tortura
con la electricidad, tortura física. Y si uno piensa es una
cantidad gigantesca. Entonces hoy día que el teatro, que
el cine, que la música hable acerca de este problema es un
conflicto para la gente muy grande. Porque no es algo ajeno,
no es que el arte en este caso sea un vehículo de conocimiento,
sino que es casi refrescar la memoria de algo que todavía
esta muy a flor de piel. Una vez conversando con Ariel Dorfman,
el estaba muy indignado porque su obra de teatro "La Muerte
y la Doncella" no había sido vista por mucha gente. Incluso
tuvo una crítica no buena. Yo fui uno de los pocos que fui,
por pura casualidad porque me regalaron una entrada. Pero
yo creo que eso es el problema, el problema de refrescar
algo que está en silencio, porque es muy doloroso todavía
va a pasar mucho tiempo hasta que nosotros podremos. y todavía
no nos podemos liberar de eso.
CLAS: Que van a hacer ustedes
para abrir esas heridas, para comunicar ese dolor?
H.S.: Eso es una preocupación
diaria. Porque al final de cuentas lo que esta en juego aquí,
es subir un escalón en el crecimiento de la dignidad de Chile
y de sus habitantes como país civilizado. Y esta es una batalla
en que felizmente la gran mayoría de los artistas en Chile
están del lado de la democracia. Y todo esto se me ocurrió pensando
en el Estadio de Chile. Porque este es un lugar donde se
hace box y es un lugar donde caben cinco mil personas, más
o menos. Y tiene muchos camarines, tiene toda una estructura,
un estado bien feo, pero con muchos camarines y eso fue utilizado
inmediatamente después del golpe como un lugar de prisioneros.
Y allí estuvieron unos diez días, no se cuantos, quince días,
y allí estuvo prisionero Víctor Jara, unas hermanas mías
también, y mucha gente. Y de allí fue tomado él, cuando fue
identificado entre las personas, lo tomaron, lo torturaron
en unos de esos camarines, donde había mucha gente, y se
lo llevaron afuera y luego lo fusilaron con una ametralladora,
tenía 70 impactos de bala en su cuerpo. Y le quebraron las
manos, etc. Eso era lo normal en esos días. Entonces en los últimos
tiempos, ha habido una lucha por parte de los artistas para
llamar este estadio, cambiarle el nombre, y ponerle "Víctor
Jara." Y es una manera de recordar a Víctor Jara aunque es
un lugar muy feo. Y nosotros, hicimos dos recitales, el 3
y 4 de septiembre y entonces la publicidad la hicimos llamando
al estadio "Víctor Jara" para forzar este cambio de nombre.
Y esperamos hacerlo hasta que se ponga oficialmente el nombre.
Fue muy bonito, fueron dos días
en que hicimos, se lleno de gente y quedó gente afuera, fue
muy exitoso, y tuvimos allí una. se me ocurrió proyectar
en una pantalla gigante un vídeo sobre la vida de Víctor
Jara, que dura dos horas más o menos y que es muy bonito.
La gente llegó a las ocho de la noche, vio esta película
y después fue el show, como cuatro horas. Y fue realmente
muy bonito porque es impresionante, la gran mayoría del público
eran muchachos muy jóvenes, entre 15 y 25 años. Entonces
fue conocer la vida [de Víctor Jara]. Y este es un vídeo
que narra la vida de Víctor Jara y esta unido por filmaciones
de canciones que el propio Víctor canta. Era muy impresionante
ver que la gente cuando terminaba de cantar Víctor Jara,
aplaudían como si estuviera actuando ahí. Y ahora el 28 de
septiembre actuamos, un poco antes de partir en esta gira,
[para celebrar] el cumpleaños de Víctor Jara, en este mismo
lugar, y con muchos artistas, con ballet, quedó mucha gente
afuera. Incluso hubo problemas con la policía porque quedaron
mil personas afuera que trataron de entrar, y hubo un problema
de orden.
CLAS: Muchas gracias por estar
con nosotros.