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US-Mexico Futures Forum:
"Perspectives on the United States and Mexico: A Journalists' Forum"

 

Article by Dolia Estevez, from El Financiero

A dos años del triunfo "histórico" hay decepción en EU
Dolia Estévez / corresponsal

Miercoles, 3 de julio de 2002

No es culpa de Vicente Fox, sino de la desaceleración: Weintraub Los cambios, algunos tristes otros patéticos, dice John Womack "Tiene dos problemas: no es buen político y el PAN no funciona"

WASHINGTON, DC, 2 de julio._ A dos años de que titulares de primeras planas en todo el mundo aclamaron el "cambio" en México, Estados Unidos _gobierno, medios y académicos_ dicen sentirse "decepcionados" por el desempeño de Vicente Fox Quesada, pero no lo suficiente como para retirarle el beneficio de la duda.

"Fox puede que sea un hombre muy decente, pero no es un gobernante eficaz y tiene un problema de personalidad, pues proyecta incapacidad de liderazgo", afirmó Sidney Weintraub, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

El economista estimó que el desencanto con Fox Quesada "no es culpa suya", sino del desaceleramiento de la economía de Estados Unidos y de sus fuertes desacuerdos con el Congreso de su país. De ahí que la decepción con Fox todavía no se traduce en deseos de grabar el obituario sobre la lápida de sus fracasos políticos.

El profesor John Womack, de la Universidad de Harvard, consideró que "sí ha habido cambios, algunos positivos, pero otros tristes, por no decir patéticos".

Estimó que después de tanta expectativa, Vicente Fox no ha podido hacer nada. "Estamos a dos años de su elección y según las reglas del pasado, el gobierno ya debería haber trazado su agenda y demostrado capacidad y orientación."

Womack añadió que "para bien o para mal", el otro cambio que introdujo Fox es el debilitamiento y la ineficacia del Poder Ejecutivo. El presidente mexicano "tiene dos problemas: no es buen político y el PAN no funciona como partido nacional", manifestó. "Está muy dividido, es una minoría y no controla ni el Poder Judicial ni el Legislativo", aseveró.

En estos dos años, los grandes medios internacionales, los cuales jugaron un papel crucial en su victoria _oportunamente reconocido por el canciller Jorge G. Castañeda_ pasaron de la euforia a la cautela, y de ésta a los actuales indicios de desear concluir unilateralmente la luna de miel con Fox y su gabinete.

La administración del presidente George W. Bush, quien desde el primer día expresó simpatía natural hacia el guanajuatense, está obsesionado en evitar un nuevo ataque terrorista; su "buen amigo" Fox ha pasado a segundo plano.

"La importancia de México se reduce a una palabra: frontera. Si no compartiríamos dos mil kilómetros con tu país, México nos importaría tan poco como nos importa Argentina y Brasil", expresó un franco funcionario estadounidense que pidió no ser identificado, "quien gobierne a México es simplemente un predicado".

Lo que The Washington Post recientemente describió como "parálisis y divisiones" del gobierno de Fox, no es motivo de gran preocupación para la administración Bush. Calculan que pese a todo, la popularidad de Fox sigue alta y que el caos que se advierte desde fuera es consecuencia del fin del presidencialismo como poder político absoluto.

La inestabilidad social y la ingobernabilidad, tan temidas durante la Guerra Fría, ya no son objeto de atención por parte de los servicios de inteligencia estadounidenses.

Para Jack Sweeny, editor de la publicación de inteligencia privada Straford, el problema con Vicente Fox fue haber elevado las expectativas. "Es imposible no estar decepcionado, pues las expectativas se elevaron de una manera exagerada."

Consideró que el Congreso mexicano necesita madurar políticamente y no sólo servir de obstáculo.

Respecto a la política exterior del mandatario mexicano, dijo que se acercó demasiado a Estados Unidos sin obtener nada a cambio, en parte porque el 11 de septiembre descarriló cualquier pretensión de alcanzar un acuerdo migratorio.

"Fox no es un estadista regional y no representa la voz de la región, como se pensó que podría serlo. Su problema es que se concentr demasiado en Washington."