|
Article by Dolia Estevez, from El Financiero Rotundo fracaso
del Consenso de Washington Lunes, 22 de julio de 2002 Empeora la situación
económica de países latinoamericanos WASHINGTON, DC, 21 de julio._ A 12 años del surgimiento del Consenso de Washington, concebido como la panacea para revertir el retroceso económico en América Latina de la llamada década perdida de los ochenta, el acuerdo en esta capital es que fracasó en sus objetivos. "La mayoría de países de América Latina ahora están peor que hace unos cuantos años. Su economía cayó 40 por ciento entre la primera y segunda mitad de la década de los noventa, el desempleo aumentó y el avance social de la región está estancado", dice Peter Hakim, presidente del Diálogo Interamericano. En declaraciones a EL FINANCIERO, el economista John Williamson, arquitecto del Consenso de Washington, negó vehemente que sus políticas hayan fallado. "Es un disparate; el Consenso de Washington, tal como lo concebí hace más de una década, no ha fracaso". Para el economista, el problema no son las recetas, sino la falta de voluntad política del paciente para curarse. Advierte que sólo unos cuantos países realizaron las reformas, y no todas. A la vanguardia coloca a Chile y México. "México hizo las cosas razonablemente bien, aunque cometió una equivocación: a principios de los noventa impuso una política cambiaria inflexible que ocasionó la crisis. Ahora está en el extremo opuesto de la libre flotación", lamenta. En 1990, Williamson, investigador del Instituto Internacional de Economía de esta capital, trazó diez recomendaciones de reforma económica que gozaban del respaldo unánime del Departamento del Tesoro, las organizaciones multilaterales y de la academia, motivo por el cual se le denominó Consenso de Washington. Las políticas ponían énfasis en la estabilización de precios para que los países pudieran retomar la senda del crecimiento y en medidas de ajuste estructural que mejoraran la eficiencia y competitividad de sus economías (ver recuadro). El liderazgo político y tecnócrata de la mayoría de los países de América Latina hizo suyo el Consenso de Washington. Se vendió como la respuesta capitalista a las obsoletas políticas estatistas, de sustitución de importaciones y a la teoría económica comunista, a las que se les pasó la factura por el desastre de los ochenta. Bush, el unilateralista Algunos críticos sostienen que la crisis económica de Argentina es el mejor ejemplo del fracaso del Consenso de Washington. Sin embargo, sus defensores responden que el derrumbe económico-financiero argentino fue precipitado por la visión unilateralista del gobierno de George W. Bush. "Existía un entendido tácito entre Washington y América Latina, que si cumplíamos con el Consenso, entonces habría apoyo financiero. Éste fue el caso con México en 1995 y Brasil en 1998. Washington no iba permitir el derrumbe de los países que ejecutaran las reformas", dijo un diplomático latinoamericano que pidió el anonimato. Pero el pacto de caballeros cambió con el ascenso de los republicanos a la Casa Blanca. El actual secretario del Tesoro, Paul O'Neill, dejó en claro desde el primer día que no habría más rescates financieros, pues representaban un aliciente para las malas inversiones. Por haber inaugurado el ciclo de crisis financieras en lo que va de la gestión de Bush, Argentina se convirtió en la primera en ser abandonada por el Consenso de Washington. De triunfo a tragedia Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina era uno de sus mejores alumnos debido a las vigorosas reformas estructurales que puso en marcha en los noventa. Por este motivo, en agosto de 2001, unos meses antes del descalabro, el FMI la premió otorgándole un generoso crédito para evitar la crisis que amenazaba con estallar. "Ese préstamo fue la equivocación más grande que el Fondo hizo durante mis diez años en la institución", dice ahora Michael Mussa, quien fuera asesor económico y director de investigaciones del FMI hasta el año pasado. Incorporado al Instituto Internacional de Economía, Mussa acaba de publicar un nuevo libro intitulado Argentina y el Fondo, del triunfo a la tragedia. Consultado al respecto, Williamson sostiene que el problema de Argentina precisamente se debe a la incapacidad de cumplir con dos de los planteamientos del Consenso de Washington: una tasa cambiaria competitiva y disciplina fiscal. "En los dos primeros tercios de la década de los noventa, Argentina iba muy bien, pero luego retrocedió". En defensa de su fórmula, argumenta que excluyó deliberadamente el combate a la pobreza o la corrupción, pues en ese entonces el Consenso de Washington se limitaba a políticas que generaran riqueza y no equidad. El fracaso del Consenso ha dado lugar a una nueva retórica en esta capital. Los programas de reducción de la pobreza y la necesidad de mejorar la equidad se han vuelto parte del debate académico. Bautizado como la "Contención de Washington", recomienda a los gobiernos latinoamericanos adoptar diez medidas concretas tendentes a reducir la pobreza y aumentar la equidad, "sin sacrificar el crecimiento y la eficiencia económica". |